Para los ciudadanos europeos, la libre circulación de capitales trae consigo la posibilidad de muchas operaciones. Por ejemplo, abrir cuentas bancarias en el extranjero y comprar participaciones en sociedades de otros países. Invertir allí donde haya el mejor rendimiento comprar bienes inmuebles en otros países.
Para las empresas, supone poder invertir y ser propietarias de otras empresas europeas. También, obtener crédito allí donde sea más barato.
Los movimientos internacionales de capital son las compras y ventas de activos al extranjero de un país. Se trata de un tema que necesita un asesoramiento especial por parte de expertos en la materia.